
La estrategia de contenido en los sitios en Internet está cobrando cada vez más importancia. Ya no basta con un buen diseño y la mera descripción de nuestro negocio. Hoy se necesita contenido de calidad, en el menor tiempo y de la manera más entretenida posible. Partamos primero por definir ¿qué es la estrategia de contenido en un sitio web? TODO. ¿Que pasa con el diseño? Contenido. ¿Estructura? Contenido. Metadata? Contenido.
El contenido está presente en todo lo que involucra un sitio web y dependiendo de su calidad y especialización fragmentará la audiencia de manera natural. Para cualquier empresa, el contenido que de a conocer en sus sitios web segregará automáticamente a sus clientes reales, de los potenciales, de los ajenos a sus productos o servicios.
Es claro que estamos frente a un nuevo escenario de consumidores activos y participativos (incluyendo modelos B2B), ellos ya no esperan comprar productos y llevárselos a sus casas pasivamente, hoy los consumidores esperan una “experiencia” en sus compras que comentarán como positiva o negativamente en su círculo de opinión. El producto no es más que la forma mediante la cual los clientes se relacionan con la marca. Lograr que se comprometan con ella y que vivan una experiencia con el consumo es el objetivo para conseguir pasar de clientes a seguidores.
La calidad de la información es fundamental para captar la atención de seguidores, pero una vez que se accede a ella, qué interesante se hace entregarle información de marca, siempre en un contexto de branded content o advertainment (caso Honda B2C y Acetogen en B2B), que ayude con su experiencia y siga remando en pos de satisfacer sus necesidades.
Desde siempre las acciones de marketing han sido consideradas como gastos antes que como una inversión. La dificultad de medir con exactitud el retorno (ROI) que representa a la empresa intangibles como percepción de marca o de productos hace que estas inversiones no puedan ser valoradas como tal. En la medida en que logremos segmentar a nuestros consumidores reales y sepamos qué esperan de nuestros productos, estaremos en la senda correcta para satisfacer sus requerimientos e incrementar nuestras ventas.
De aquí en adelante, todas la herramientas de medición que nos entregue Internet nos serán útiles como feedback, serán más transparentes y estarán estratégicamente mejor posicionadas. No hay que perder de vista que estas herramientas de medición son tontas y no sabrán interpretar de manera acertada lo que efectivamente nos dicen los usuarios. Descifrar esta información y calificarla en su contexto adecuado también es fundamental. Para esto, se hace necesario definir qué buscamos con nuestras acciones de marketing digital:
- ¿Cuál es el objetivo de nuestro sitio web?
- ¿Cuanto cuesta cumplir ese objetivo? Que recompensa se tiene cada vez que se cumple?
- ¿Cuantas veces es capaz de cumplirlo?
Si no logramos acotar nuestros objetivos, y medirlos de manera correcta estaremos recibiendo mucha información que no sabremos interpretar y que nos hará tomar decisiones erradas que se traducirán en pérdidas de trabajo, tiempo y dinero.

